NiÑos de Riohacha, buscan sobras de comida en el basurero -Libardo Muñoz- Todas las tardes, un poco después de las cuatro, van llegando grupos de niños guajiros al basurero de Riohacha, para remover sobras y desechos que puedan aliviar el hambre, o lograr unos pesos con algún objeto para el reciclaje en la reventa. Son en su mayoría Riohacheros, casi todos wayuu, de fisonomía inconfundible, el mayor no puede tener mas de 12 años de edad. Lo irónico es que los niños mendigos de Riohacha no son desplazados, no llegaron de otra parte, se trata de un naufragio humano en tierra firme, nacieron cerca de ese montón de basura y de hedores de los que sale una columna imparable de humo, dejaron el ombligo en la misma tierra del carbón y del gas que le representa a las transnacionales de la explotación de los hidrocarburos ganancias fantásticas, que sólo caben en las pantallas de la Bolsa de Nueva York. En el basurero de Riohacha la niñez mendicante tiene que espantar a los gallinazos, a los chivos y a las vacas que van a lo mismo, es una escaramuza diaria hasta cuando la noche empieza a caer, cuando se logró alguna adquisición, unas rodajas de pan de una hamburguesa que alguien no se comió completa, una porción de pizza mordisqueada, una caja encerada con algo de jugo, el recuerdo de un yogurt, un celular que puede ser reparado o una pantalla plana para probar en un taller, en algún lado del mercado de la esperanza. Poco a poco van retirándose del muladar a sus casas, un tugurio sin agua potable los espera. El derrumbe social del Departamento de La Guajira en los 50 años de su creación nos habla de un país mas parecido a un Estado inviable, porque ese cuadro de miseria se repite en las ciudades colombianas mientras se escriben estas notas. Eso es lo aterrador. Cerca de 20 mil niños guajiros no van a la escuela. En Riohacha se niega el Derecho Humano del acceso al agua potable, la estructura del poder político y estatal en uno de los departamentos mas jóvenes de Colombia no escucha a los más pobres, los índices de corrupción hablan por si solos, ex gobernadores están presos por robo y paramilitarismo, otros huyen y mienten con la mayor desfachatez en los medios que ensalzan al modelo neoliberal de donde vienen. Si en Riohacha no hay agua es fácil deducir lo que ocurre en el resto del departamento. Nadie parece estar dispuesto a dar una explicación, aunque sea una mentira de lo que se hace para la reparación de esta injusticia llamada La Guajira. Por ahora los rebuscadores del basurero de Riohacha menores de edad son unos cuarenta, adultos también wayuu pasan de cien, así continúa la danza de la hipocresía en las cadenas de radio y televisión con sus "realities" y sus tonterías del entretenimiento. |
viernes, 31 de julio de 2015
¿Paz? ¿Para qué y entre quiénes? Y es la tierra del gran Amílkar... y son sus hermanos
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