Y enseguida proclaman a esta ciudad burdel y mentirosa como un remanso
de paz e innovación.
Toda esta degeneración y criminalidad ante la mirada complaciente y
cobarde de todos los abogados de Locombia. El derecho a la Justicia queda
supeditado a que haya plata por adelantado para contratar a un abogado y para
comprar a los temibles jueces, magistrados y procuradores… quienes tomarán su
tiempecito para “fallar”.
¿Por qué le dirán “fallar” a la sentencia, a
la decisión, casi siempre demorada, inoportuna, injusta, lesiva?
Cuando "fallen" lo más probable es
que ya hayan convertido el espacio público de un parque recreativo en una
catedral o en un santuario por acción de la ignorante idolatría a un muñeco que
no representa a algo real.
