Pocos conocen con tanta profundidad el mundo “subterráneo” que se mueve en
Medellín, como Fernando Quijano. Hoy director de CORPADES y militante de
derechos humanos. Quijano que surgió de la subversión y la clandestinidad,
se ha convertido para las bandas criminales y fuerzas ilegales que dominan,
la capital Antioqueña, en su enemigo más acérrimo.
Quijano fue guerrillero del EPL, -donde militó junto al supuesto “dueño” de
Medellín, alias Don Berna-. Se desmovilizó y estuvo en la cárcel durante un
año, al salir volvió a tomar las armas para integrarse como miliciano de un
grupo disidente de la misma guerrilla, regresa a la universidad de la
cárcel y permanece allí cuatro años, donde hace relaciones con los
delincuentes más pesados de Medellín. Todo lo anterior lo hizo conocedor de
los más recónditos lugares de Medellín, desde ollas de bazuco hasta
oficinas de cobro. Muy pocos como él para hablar sobre el bandidaje de la
capital antioqueña.
Hoy, Fernando Quijano es administrador Público, con estudios en ciencias
políticas e inició su carrera en Derecho que por razones de seguridad le
tocó dejar. Apasionado por escribir, desde hace 15 años que tomó la
decisión de dejar las armas, creo un blog: “me propuse trabajar por
presentar la realidad de esta ciudad, ponerle rostro al crimen, a la
ilegalidad, al mundo paramilitar y al poderoso universo mafioso que domina
esta urbe”, cuenta. En su blog analisisurbano.com hoy, una referencia
obligada para los periodistas que cubren Medellín, ha denunciado el
reciente pacto de los fusiles, ese pacto hecho entre bandas ilegales «con
la total connivencia del estado», sentencia.
¿Cómo es eso que usted “dejó las armas” pero nunca se desmovilizó?
Yo nunca me he desmovilizado porque creo que esa extrema derecha, esos que
dicen que somos remedio de nada, les gusta que quienes hicimos la guerra
desde la izquierda nos quedemos callados. Quieren desmovilizar el
pensamiento, la acción, los principios. Quieren que nos de pena decir
quiénes somos. No, yo sigo en la lucha. Sin armas, enfrentando al Estado
corrupto, al Estado que sigue vinculado a las armas. Obviamente no al
Estado Social de Derecho.
¿Cómo logra esta legitimad dentro de la ciudad, teniendo un pasado
subversivo y clandestino?
Desde que deje las armas siempre he estado en la palestra pública, siempre
he estado debatiendo los temas, poniendo el dedo en la llaga de los
problemas de la ciudad. Recordando que Medellín es una ciudad de verdades a
medias y de cortinas de humo. Una ciudad que no quiere reconocer la crisis
humanitaria que se vive al interior. Una cosa es el progreso…hay cosas,
logros muy bonitos y muy loables. Pero la Medellín que vive la gran
mayoría, es de dolor, es una realidad de exclusión que cuando se conozca
en el mundo revelará que aquí se ha asesinado a diestra y siniestra, que se
ha despojado, torturado, que se ha desaparecido y donde un sector del
Estado está claramente vinculado a la mafia.
¿Cuáles son las 5 realidades silenciadas más graves de Medellín?
La desaparición forzada. Que implica casas de tortura, donde están
desmembrando los cuerpos.
¿Aún hoy?
Hoy más que nunca… ¿dónde están 320 personas que no aparecen? 177 en este
año, casi 400 en el año anterior… y sume y sume…en las escombreras hay
aproximadamente 300 cuerpos pero existen miles en otras partes de Medellín.
En hornos crematorios clandestinos.
¿Y las otras realidades silenciadas?
La desaparición forzada es una, el desmembramiento de cuerpos es otro, el
desplazamiento interurbano, el año pasado nos hablaron de 9700 personas
registradas que se desplazaron dentro de Medellín pero la realidad es que
la mayoría no denuncia…entonces la pregunta es ¿cuántos son?
Otra realidad silenciada es el fenómeno del control territorial por parte
de las llamadas bandas. Hablo de las bandas que hoy hacen parte de la
Oficina del Valle del Aburra que antes era la Oficina de Envigado, de los
Urabeños que hoy son las Autodefensas Gaitanistas de Colombia y de un grupo
urbano más pequeño que hoy se llaman Los Rastrojos. El 70% del control de
la ciudad está en manos de la ilegalidad…
¿Y la institucionalidad en todo esto?
Una cosa es que la institucionalidad haga presencia en los barrios, en las
comunas, en los corregimientos y otra cosa muy distinta es que ellos sean
los que gobiernan. Hoy quien gobierna en unas zonas y cogobierna en otras
es la ilegalidad.
Si Usted dice la verdad… ¿por qué cree que tiene tantos enemigos?
Por una sola razón: Porque hablar del cartel de los oficiales duele, hablar
del cartel del guante o del cuello blanco en Medellín le duele a mucha
gente, hablar de ese sector del poder real de la ciudad vinculado a los
sectores de la mafia y el paramilitarismo toca a muchos. Aquí lo legal y lo
ilegal han hecho contubernio y cuando uno denuncia que la ilegalidad armada
es la pieza fundamental del modelo de seguridad de ciudad, obviamente hace
que me gane muchos enemigos
¿Si hay tanta exclusión en Medellín por qué no se levanta la gente como lo
hicieron por ejemplo en Tunja?
Porque donde hay pistolas ilegales en las esquinas la gente se permanece
silenciosa. Es por eso que esa ilegalidad si le sirve al modelo de
seguridad. En una Medellín con los niveles de inequidad existentes, donde
su niñas son vendidas como prostitutas, los niños inducidos a la droga y
forzados a la guerra, lo que impera, a causa de la ilegalidad, es el miedo
y el silencio.
¿Qué tan cierto es el tema del reclutamiento forzado de menores?
Creo que es más alto de lo que la gente se imagina. Natalia Springer decía
que ha subido un 229%. Pero en Medellín es un tema vedado, no queremos
hablar de eso. La institucionalidad habla de 140 bandas, 80 inactivas y
2500 jóvenes en armas. Pero la realidad es otra: 350 bandas, de 8 a 13 mil
hombres en armas donde el 40% son menores de edad. Estamos hablando de un
ejército real… ¿para qué mentirle a la ciudad
¿Por qué cree que los gobiernos locales no dicen la verdad?
Porque no quieren decir todo, que la gente caiga en la zozobra, en la
desesperanza. Pero sobretodo porque aquí el modelo de seguridad esta
diseñado para captura y decomiso, no para desmantelar o desestructurar.
¿Y el tema de la extorsión?
Quisiera que nos contaran si las grandes empresas pagan la vacuna. Aquí no
es como se ha creído que vacunan a los pobres. En Medellín pagan los
industriales, los comerciantes y el pueblo. Aquí tampoco se quiere decir
que una parte del presupuesto de Medellín está en manos de la mafia y los
paramilitares. La frase «aquí todos pagan » se está volviendo una
realidad… Como sucede en Bello y en Itagüí.
¿Qué consecuencias le ha traído hacer estas investigaciones y denuncias?
Que muchos me consideran un enemigo de Medellín, un hombre que no ama esta
ciudad… Yo amo mi ciudad, pero no amo esta porquería de urbe. Esta urbe no
quiere a sus ciudadanos.
¿Por qué hacer esta apuesta, ponerse en la mira no solo de unos poderes
locales que quieren mostrar sólo el Medellín del progreso, sino también de
bandas, combos y mafias?
Porque todos los días recibo llamadas de personas que le han desmembrados
sus hijos, reclutado sus niñas. De personas que le han desaparecidos sus
familiares… que los han hechos desplazar que han perdido todo… es imposible
no hacer nada frente a eso.
¿Tiene Miedo?
Miedo de que esto no cambie…de la muerte no. El año pasado se supo que
habían recogido una plata importante para asesinarme, que buscan abrirme
procesos y que se viene una campaña mediática. Pero repito: aquí estoy y
aquí me quedo. No nos vamos para el exilio, ni nuestros hombres ni nuestras
mujeres. Si de aquí nos sacan, nos sacarán muertos.