Este país totalitario,
país del “gran hermano”, país de esclavos… con hipócrita máscara de falsa o
inexistente democracia
Ring,ring…
―Usted
se ha comunicado con equis
institución oficial, esta comunicación va a ser grabada (y ahí, ponen la venda
antes de la herida) “para prestarle una mejor atención”, si conoce el número de
la extensión márquelo, sino marque cero para ser atendido por la operadora… y,
entonces, sigue “el señor no está, o está ocupado, o en una reunión o para qué
sería, o deje su nombre y su teléfono que él se comunica con usted…”
Muéstrenme la Ley que impuso esta forma de
contestar en todas partes, forma en la que no preguntan sino que obligan a
seguir, aceptando obligado a ser grabado, o a renunciar al trámite o llamada
telefónica; atentando contra la libertad y el derecho a ser atendido por el
funcionario requerido y responsable y el derecho a la intimidad de las personas,
de todas las personas, que requieren ser atendidas.
En cambio ellos, los de esas
instituciones, desde que acceden a esas posiciones jamás se les vuelven a ver
las caras, a oír sus voces, a sentir su presencia personal. Se vuelven
invisibles, oscuros, reservados, escondidos, secretos, fantasmas sigilosos que
no pueden ser fotografiados, ni grabados, ni entrevistados sino por sus áulicos
periodistas de la nómina del señor.
Y ¡ay! de quien revele, denuncie o haga público un secreto, una
confidencia, un acto público de un hombre público. Si el Estado somos todos nosotros,
los “secretos de Estado” los debemos conocer todos nosotros y todos nosotros
debemos tomar las decisiones al respecto en un país democrático de verdad. No se
pueden tomar en secreto, sin delinquir, decisiones en forma privada o
privilegiada o elitizada que nos afecten a todos
¿Dónde
están escondidos y secretos los fiscales, jueces, tribunales, ejército,
policía, espías, agentes secretos…? ¿Para qué y para quién trabajan todos ellos,
quién les paga su salario, a quién obedecen? ¿No es esto una caricatura
desfigurada de un Estado democrático? ¿Pagamos
para que nos sirvan o para que nos persigan y nos hagan la vida imposible?
¿No constituye
esta parodia un tremendo y completo golpe de Estado que todos aceptamos como
hipnotizados, sin darnos cuenta ni reaccionar ante lo que ha sucedido?
¿Habremos muerto y nuestros fantasmas no se han dado cuenta o no pueden despertar,
revivir?
¡Qué
pesadilla! ¿Yo qué hago aquí, por qué no puedo irme ni encontrar un prójimo de
verdad, un Estado amable y de verdad democrático donde todos seamos iguales y
nos tratemos bien?
¿Unas
pruebas más de la esclavitud que vivimos?
―Trata
de viajar ejerciendo tu derecho a la “libre movilización” por todo el
territorio nacional (por el mundial es peor la cosa, si no creen, pregúntenle a
Evo). Eso es imposible: caminos y carreteras privadas, ejércitos y retenes
oficiales y privados, legales e ilegales, condiciones, permisos, peajes… ―¿Quién
es usted? ―Pues, yo soy yo, ya lo ve usted ―Identifíquese ―Pues sí, me
identifico, realmente este que está en mí soy yo, sin duda alguna. ¿Le muestro
una foto? ―¿Quién lo conoce? ―Nadie. Ni yo. Eso es imposible, eso es un camino
inacabable ―No puede pasar. Quedas detenido, quieto… o muerto. Todo es ajeno. Todo
tiene dueño y condiciones que no son para ti. ¿Dónde está mi partecita de
planeta que me corresponde según la Ley Natural, todos se han ubicado, árboles
y animales, plantas e insectos, menos yo?
¿Otra
prueba?
―Enférmate…
¿Una
más y otra más?
―Decide
e intenta salir de la ignorancia, encontrar la Verdad y transitar su camino,
aprender y aprehender a estar sano y practicarlo…
Entonces, ¿qué es vivir y qué es un Estado? ¿Qué
es Libertad… Ser… Razón?
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