La degradación del golfo más bello del mundo. Un sitio para conservar y mejorar
Los bárbaros, el mar y Coveñas y Tolú. Repetir el cuento de los antepasados que se bajaron de los árboles hace 4 millones de años cuando llegó un costeño con un picó y una colección de ruido vallenato a ensordecerlos de día y a no dejarlos dormir de noche, a robarles el silencio y a impedirles usar el sentido del oído que alerta ante un peligro que se acerca amparado por el ruido. Al verse sola, la familia del costeño empezó a perseguirlos, a los que se bajaron y huyeron, sin descanso hasta hoy, cuando se ha multiplicado por muchas partes. De esa plaga contagiosa y contaminante no nos vamos a librar ni yéndonos para otro planeta. A los pobres habitantes de las costas del mar los tienen cercados, acorralados, contagiados, enfermos, incapaces de reaccionar, no tienen para dónde coger ni cómo deshacerse de esa lepra. En este momento creen que eso es música y, lo peor, buena… como para repetirla y repetirla sin descanso; es una adicción que embrutece cada vez más.
- Tenemos que persuadir a los visitantes para que superen el gran obstáculo del ruido, de la pésima música y del mal gusto que es el reto que tenemos que alcanzar para no copiar y recuperar el camino evolutivo aunque sea en los últimos puestos. Se necesita conciencia y mucha voluntad para dar un paso adelante, pues dejar las adicciones conlleva al síndrome de la abstinencia, que tantas veces los ha devuelto a una adicción más fuerte.
- Tal vez un didáctico manual de convivencia por el Bien Común y que incite a un amable respeto hacia los demás, aporte la ficha que hace falta para salir definitivamente de ese hueco de la degeneración que nos divide. La ficha sería la capaz de vencer la ignorancia, es decir, la ficha del conocimiento universal que nos haría probar las delicias de todas partes… para que comparemos lo ordinario con lo fino, lo desagradable con lo delicioso, lo miserable con lo que vale la pena, lo fugaz con lo duradero, lo destructivo con lo constructivo
Un manual de convivencia armónica que indique los teléfonos de las autoridades locales, y de las departamentales y nacionales en caso de que las locales y departamentales no actúen, para que muchas llamadas amables, pidiéndoles que actúen y que hagan cumplir las normas tales y tales sobre hora y decibeles permitidos del ruido para el descanso y para la salud, y para la educación de los niños, lo que se conseguirá y repercutirá en un turismo de calidad que nos acerque a una perfecta apreciación del mar y de sus playas. Elevar la autoestima y el correcto sentido de pertenencia y de responsabilidad de oriundos y de turistas, que multiplicarán sus visitas y que afirmarán una buena imagen, atrayendo a más turistas, EDUCANDO EN VALORES HUMANOS DE VERDAD a los niños.
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